La Artritis Reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria crónica, de naturaleza autoinmune, caracterizada por manifestaciones en las articulaciones (como dolor, tumefacción y rigidez) y la presencia de síntomas generales (como cansancio, sensación de malestar, fiebre ligera, inapetencia y pérdida de peso corporal).
Afecta a las articulaciones que tienen tejido sinovial, ocasionando inflamación en éste y cuya trascendencia clínica son: artritis bilaterales y simétricas en pequeñas articulaciones de manos y pies, y grandes articulaciones de las extremidades (hombro, codo, muñeca, rodilla, tobillo, etc...).
Además con el paso del tiempo es común la aparición de algunas manifestaciones extraarticulares. En las fases avanzadas, y en ausencia de tratamiento, la enfermedad puede causar importantes limitaciones físicas y un marcado deterioro de la calidad de vida.
La padece entre un 0,5 y un 1% de la población, con una incidencida de 6 a 10 casos anuales por cada 100.000 habitantes.
Cuando la artritis se da en edades tempranas (niños) se le denomina Artritis Idiopática Juvenil; cuando tiene manifestaciones de psoriasis pasa a llamarse Artritis Psoriásica
La irrupción de la artritis se da predominantemente en la segunda y tercera década de la vida, afectando a la etapa de mayor productividad laboral y causando un gran impacto en el ámbito familiar.
Afecta principalmente al género femenino: 2 de cada 3 pacientes son mujeres.
LA ARTRITIS NO TIENE EDAD



